Kaching convierte resistir un antojo en dinero real que se acumula hacia eso que de verdad quieres.
Disponible muy pronto en:
Tabaco, alcohol, apuestas, comida rápida… y di cuánto te cuesta cada vez que caes.
Pulsa Tengo ganas y una respiración guiada te acompaña hasta que pasa.
Suena el ¡Ka-ching! y lo que no gastaste se suma a tu objetivo.
El antojo pasa antes de lo que crees.
El dinero apunta a algo que quieres.
Semana, mes y año, con calendario.
Tus datos viven en tu teléfono.
El premio es un logro determinista: el dinero que de verdad no gastaste. Nada de azar. Solo tú, ganándole al impulso.